
Dependiendo de las regiones, este tipo de represión se traduce en seguimientos, amenazas e intimidaciones, incluidas las familias, campañas de difamación organizadas por los medios oficiales, prohibiciones para abandonar el país o para regresar a él, hostigamiento en el lugar de trabajo, arrestos y detenciones arbitrarias, malos tratos e inclusive asesinatos. La impunidad de la cual benefician los autores de estas violaciones es especialmente preocupante.
La adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en
1948, representó un paso decisivo, aunque no suficiente, para asegurar
que las personas que evocan los derechos elementales consagrados en la
Declaración – como la libertad de expresión o de opinión – sean
protegidos contra la represión de los gobiernos o de grupos privados.
Seria necesario aun que los individuos pudieran exigir, sin riesgo, que
los derechos consagrados en la Declaración, al igual que los
instrumentos internacionales que la complementan sean respetados.
Con esa finalidad la OMCT y otras ONG se movilizaron para que fuera adoptado un texto que asegurase la protección a estos grupos e individuos. Esta “Declaración sobre el derecho y la responsabilidad de los individuos, grupos y órganos de la sociedad para promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente reconocidas” fue adoptada en diciembre de 1998, en el marco del 50° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
No existe ninguna definición formal ni exhaustiva de lo que es un defensor de derechos humanos, lo cual evita formular una interpretación muy restrictiva. Sin embargo, el Observatorio decidió adoptar la siguiente “definición operacional”, con el fin de demostrar la flexibilidad en el examen de los casos recibidos y transmitidos: “toda persona que corra el riesgo o que sea víctima de represalias, de hostigamiento o de violación de sus derechos a causa de su compromiso, de conformidad con los instrumentos internacionales de protección de derechos humanos, individualmente o en asociación con un tercero, a favor de la promoción y de la puesta en marcha de derechos reconocidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos y garantizados por los diferentes instrumentos internacionales”.
A título Individual o como miembros de una ONG, se trata de personas que, por medios pacíficos, investigan sobre las violaciones de los derechos humanos, informan al público sobre tales violaciones, organizan campañas y transmiten esa información. Abogados que defienden la causa de los presos políticos y su derecho a un juicio justo, madres de los desaparecidos que marchan para exigir la verdad sobre la suerte de sus hijos, periodistas, profesores, sindicalistas que luchan por el respeto de sus derechos económicos, comunidades campesinas e indígenas que se organizan para defender el reconocimiento de sus derechos, organizaciones que luchan contra la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos…Todos pueden ser víctimas de represión.
«Muchas gracias por su solidaridad de vieja data. Esa solidaridad ha sido particularmente valiosa durante el tiempo que estuve detenido el año pasado, y contribuyó, sin duda alguna, para mi liberación en junio pasado. Cuando se vive bajo un régimen autoritario y obscurantista, en una sociedad paralizada por el miedo, el solo hecho de pensar que no estamos olvidados en el fondo de nuestras celdas nos aporta una luz y una fuerza salvadoras. Gracias a su apoyo y al de otras personas, pude continuar mi compromiso en defensa de los derechos humanos”. - Defensor. Siria.
Lo que define al defensor es, entonces, su compromiso en favor de los derechos civiles y políticos, pero también en favor de los derechos económicos, sociales y culturales.
Los riesgos que corren los defensores son, entre otros, la prisión, el hostigamiento, los actos de intimidación, la tortura, el ataque a su reputación, las represalias contra su entorno, la muerte. Muchas veces, las sedes de las ONG son objeto de ataques durante los cuales son robados los expedientes y el material informático es destruido, privando de esta manera a los defensores de sus herramientas de trabajo.
Estos riesgos son mayores en las situaciones de conflicto interno, en los países donde el poder judicial no goza de la independencia necesaria para sancionar a los autores de las violaciones, y cuando aquél es instrumentalizado para obstaculizar las actividades de defensa de los derechos humanos.
Después de los eventos del 11 de septiembre de 2001, la sospecha hacia los defensores de derechos humanos se tornó aun más grave; un gran número de gobiernos adoptaron legislaciones antiterroristas que restringen las libertades fundamentales. La amenaza terrorista podría entonces ser utilizada para dificultar el trabajo legítimo y pacífico de los defensores. Los riesgos de complicación son reales y conviene estar atentos para que las personas que, en nombre de la libertad de expresión, levantan sus voces para defender los derechos humanos, no sean consideras como enemigos del Estado o acusadas de causar perjuicio a la seguridad nacional.
La OMCT fue pionera en la protección de los defensores de derechos humanos. El Grupo SOS-Tortura cuenta actualmente con 311 organizaciones miembros con mandatos muy variados: Organizaciones de defensa de los niños, de las mujeres, de las poblaciones indígenas, de los prisioneros políticos, etc. Gracias al número y la variedad de sus asociados, la OMCT pudo entonces, desde su creación, evaluar el papel fundamental que tienen los defensores en el crecimiento de una sociedad civil dinámica, al mismo tiempo que crecía la represión de la cual ellos son objeto. La OMCT denuncia sistemáticamente las violencias cometidas contra ellos, y ha publicado dos informes sobre las violaciones de los derechos de los defensores, cubriendo lo períodos 1992/1996 y 1997.
Asociada con la FIDH, la OMCT creó, en 1997, el Observatorio para la protección de los derechos humanos, una colaboración única basada en la complementariedad de los enfoques de las dos organizaciones y que se apoya sobre sus respectivas redes. Paralelamente, se han desarrollado numerosas reuniones sobre ese tema, culminando en el Forum 1998 que reunió a más de 600 ONG de 60 países, justo antes de la adopción, por parte de las Naciones Unidas, de la Declaración sobre los defensores de los Derechos Humanos, de 1998.
La OMCT y el Observatorio contribuyeron ampliamente a la creación de un mandato de protección de los defensores de derechos humanos en el seno de las Naciones Unidas, en 2000, así como a la inclusión de este tema en el programa de las principales organizaciones regionales (Comisión Africana, Comisión Interamericana, OSCE, etc.). La sensibilización de los políticos que deciden así como de la opinión pública, también fueron un objetivo prioritario del trabajo realizado.
Los principales objetivos del programa «Defensores de Derechos Humanos» son: