Nada puede reemplazar la acción en el terreno, en las regiones donde se cometen actos de tortura. Este hecho ha inspirado la estructura en “red” de la OMCT, que concede una total autonomía a las ONG que trabajan en los países afectados por la violencia. El papel principal de la OMCT por medio de su Secretariado Internacional, consiste en reunir esas organizaciones, coordinar y sostener sus operaciones, para ofrecer un máximo de eficacia en sus actividades en el terreno.
La Red SOS-Tortura está en el corazón mismo del funcionamiento de la OMCT. Es la Red mundial más importante de organizaciones activas contra la tortura. En sus comienzos, en 1986, contaba con 48 ONG; hoy reúne a 300 organizaciones repartidas en el mundo.
La integración en la Red SOS-Tortura permite a las ONG beneficiarse de un apoyo logístico y jurídico. El Secretariado Internacional de la OMCT, con sede en Ginebra, juega un papel de “sistema de alerta”. Asegura una transmisión amplia e inmediata de los casos de tortura[1] denunciados en el terreno. Las ONG locales son naturalmente las más autorizadas para juzgar la veracidad de los casos de tortura y evaluar los medios de lucha. Pero su capacidad de acción esta limitada por una falta de medios y por un conocimiento parcial de los diferentes tratados internacionales.
La participación en la Red SOS-Tortura ofrece a las ONG un instrumento de comunicación moderno y eficiente, capaz de difundir rápidamente las informaciones sobre casos de tortura. Los especialistas de la OMCT forman a los responsables locales. Ellos asisten a las ONG locales en sus trámites jurídicos, especialmente en los procesos instaurados ante instituciones internacionales. Este funcionamiento en Red favorece igualmente la puesta en común y el intercambio de experiencias entre las diversas ONG. Además, la pertenencia a la Red constituye una protección para las ONG miembros, activas en el terreno.
El desarrollo de la Red es una de las principales prioridades de la OMCT. Para responder a las necesidades crecientes en materia de lucha contra la tortura, es indispensable integrar nuevas organizaciones creíbles, en particular en las sociedades emergentes, y en todos los países confrontados a graves violaciones de los derechos humanos. Este desarrollo es particularmente necesario para mantener un flujo de informaciones pertinentes que provengan del “terreno”.
La OMCT privilegia la afiliación de ONG activas en los países poco representados hasta el momento, o en las regiones afectadas por un número cada vez mayor de violaciones. Desde hace varios años, la OMCT conduce los programas de defensa de derechos humanos consagrados a ciertos grupos en particular (mujeres, niños, defensores de derechos humanos). Esta estrategia condujo a la OMCT a integrar cada vez más ONG activas en la defensa de grupos específicos.
Las ONG miembros de la Red pagan una cotización anual, cuyo monto puede reducirse a una suma simbólica o convertirse en un intercambio de servicios, si la ONG puede justificar tal petición.
[1] El término «tortura» abarca también las ejecuciones sumarias, las desapariciones forzadas, la detención arbitraria, el internamiento psicológico por razones políticas, y otras penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, según el artículo 1 de la Convención de Naciones Unidas contra la Tortura.